¿ADORACIÓN = MÚSICA?

(Tiempo estimado: 3 - 5 minutos)

La adoración es uno de los temas principales de la Biblia, pues es la razón o el propósito por el cual fuimos creados. Desde las primeras líneas de las Escrituras, encontramos a los primeros seres humanos, Adán y Eva, adorando a Dios en perfecta comunión con Él hasta el tercer capítulo de Génesis, cuando entró el pecado al mundo y toda la adoración se distorsionó y se confundió; se llenó de idolatría (adoración a otra cosa que no sea Dios) y engaño. 

Muchas veces, hemos sido mal guiados a considerar que la adoración es simplemente un género musical que habla acerca de Dios, o bien, un tiempo específico de nuestras reuniones como iglesia en el que cantamos; pero la adoración es mucho más que eso.  Adorar es entregar nuestra vida para la gloria de Dios, el único digno de nuestra adoración. Adorar en comunidad es una celebración de la obra de Cristo en la vida de todo aquel que pone su fe en Él, lo cual lleva con gozo a elevar su nombre sobre todo otro nombre. 

“El cantante es quien lidera la adoración a través de la música,
mientras que el predicador es quien lidera la adoración
a través de la enseñanza de las Escrituras.”

Nuestra adoración comienza en Dios y es dirigida a Dios para su gloria, tal cual nos lo describe el apóstol Pablo en Romanos 11:36 “Porque todas las cosas proceden de Él, y existen por Él y para Él. ¡A Él sea la gloria por siempre! Amén.”
Pero, entonces, puede que salte en nuestra mente la siguiente pregunta: ¿y la música?

¿Y la música?

Desde los tiempos de los primeros profetas descritos en la Biblia, la música ha sido un tema importante en la vida del ser humano. De hecho, entre las primeras páginas de la Biblia, leemos acerca de los cánticos del pueblo de Israel para celebrar sus victorias. El primer ejemplo lo encontramos en Éxodo 15, Moisés canta junto con los israelitas en honor al Señor para celebrar la victoria sobre el pueblo de Egipto (Éxodo 15:1).

La música es una (muy buena) expresión de adoración a nuestro Dios, siempre y cuando nos lleve a encontrarnos con su grandeza y sea para su gloria. No solo los cantantes o músicos pueden adorar a Dios a través de la música, todos podemos hacerlo. Generalmente, por pertenecer a una cultura llena de experiencias y expresiones musicales, creemos que únicamente adoramos a Dios mediante la música cuando un líder o cantante nos guía a su presencia o, de alguna u otra manera, permite que la presencia de Dios se sienta. Entonces, pensamos que la persona que está liderando es el mediador que intercede por nuestros pecados. Sin embargo, es importante resaltar que parte de nuestra adoración es comprender que el único que intercede por nosotros es Jesús, nuestro gran sumo sacerdote: “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Jesús es el verdadero y el más importante líder de adoración. Es Él quien nos guía a la presencia de Dios, nadie llega al Padre si no es por medio de Él, el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6).

“Adorar es entregar nuestra vida para la gloria de Dios,
el único digno de nuestra adoración.”

La función de guiar en adoración 

Ahora bien, entendiendo y considerando que Jesús es el verdadero líder de adoración, quienes lideramos a nuestra comunidad a través de la música seríamos sus embajadores. Es un honor y un regalo de Dios tener la habilidad y el don de cumplir con esta función para la iglesia. 

Algunos teólogos modernos opinan que el término “líder de adoración” debería eliminarse por completo de las iglesias. Considero que lo correcto no es eliminarlo, sino, más bien, enseñar a nuestras congregaciones el verdadero significado del vocablo, el cual si se comprende el fundamento de su función, puede utilizarse para designar a aquel que guía a la comunidad (y al resto de los músicos cuando es el caso) en adoración a través de la música, entendiendo siempre que no lo hace con el rol del intercesor, sino de guía. Si tomamos el ejemplo de un barco, no siempre el capitán de la tripulación es quien controla el timón, pero es el timonel el que recibe las indicaciones del capitán hacia dónde dirigir la nave. Nunca hay que confundir al timonel con el capitán. El cantante es quien lidera la adoración a través de la música, mientras que el predicador es quien lidera la adoración a través de la enseñanza de las Escrituras. Quisiera cerrar este primer artículo de una serie acerca de la adoración con una frase de Bob Kauflin, pastor de Sovereign Grace Ministries:

“No importa cuán importante pensemos que el rol del líder de adoración sea o no sea, cada semana aquellos que lideran la adoración congregacional tienen una oportunidad significativa de enseñar, entrenar y animar al pueblo de Dios en adorarlo correctamente y vivir para su gloria.“

¡Qué gran responsabilidad!, la cual únicamente se puede lograr con la ayuda y total dependencia del líder de Dios.

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