MEJOR MANCO QUE LEJOS DE DIOS

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Una de mis historias de la Biblia favoritas es la del hombre que encontró una perla en un terreno que consideró tan preciosa que la guardó y vendiendo todo lo que tenía, adquirió el terreno donde estaba la perla. Esto está en Mateo 13:44 y creo que la frase clave de todo el versículo es: “lleno de alegría.” El hombre vendió todo lo que tenía feliz y conmocionado ya que la idea de ser dueño de esa perla lo llenaba de gozo. Tuvo que haber sido una perla preciosa, brillante y única. Jesús nos dice que esa perla es la comparación del Reino de los Cielos, de tener comunión con Dios y sentirse parte de su familia.

Ahora, es importante entender que hay un intercambio bastante obvio que transmiten Las Escrituras para recibir el Reino de los Cielos; hay que considerarlo tan precioso que todo lo demás pierda importancia. De hecho, Jesús en otro lugar de la Biblia diría que quien no lo ama a Él más que a su propia madre o padre no es digno de seguirlo. La enseñanza jamás es de odiar a nuestros padres porque más bien se nos pide que los honremos, pero la indicación es que si algo es puesto en la balanza junto con el regalo de caminar con Cristo la balanza esté al punto de reventarse por la inclinación hacia el lado del Reino.

Jesús hizo “zoom” en este mismo tema en el Sermón del Monte en Mateo 5:29 cuando dijo: “Si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al infierno.” En otras palabras, Jesús considera tan valioso que tengamos una relación estrecha con su persona que, de ser necesario perder hasta una de nuestras posesiones más preciadas la perdamos para seguir en comunión con El. Yo no sé lo que es tener sólo un ojo o quedar manco, pero sí puedo declarar que viví una gran parte de mi vida sin la luz de Jesús y es lo más desgarrador que uno puede experimentar. No hay propósito de vida, no se tiene certeza acerca de la vida después de la muerte y se vive con un peso enorme de vergüenza.

Obtener el Reino de los cielos y mantenerse en Él es un tema de prioridades. La verdadera libertad viene a nuestras vidas cuando amamos con todo lo que tenemos a una persona, un camino y una verdad; cuando nos volcamos a Cristo como un siervo en el desierto que está sediento por agua. ¿Podrías decir que así es tu búsqueda? 

Uno de los principios que más me han funcionado para mantenerme en el camino correcto es el de huir y perseguir. Esto lo menciona 2 Timoteo 2:22 “Huye de las malas pasiones de la juventud y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz” No es suficiente alejarse de tentaciones, personas nocivas o lugares peligrosos, sino que un hijo o hija de Dios debe de ir más allá y dedicar su vida a lo bueno. La religión está llena de regulaciones y cosas que no hacer, pero una relación con el Dios vivo se esmera en crecer, en experimentar la piedad y cultivar una serie de valores. Jesús nunca ha buscado personas “neutras” que no hagan nada malo, El Señor anhela que seamos seguidores valientes, arriesgados que huyen del mal que persiguen la virtud y el Evangelio.

Creo que un buen inicio para perseguir la justicia, la fe y el amor está en tomar el llamado de dejar malas costumbres y prácticas que quiten tiempo de intimidad con Dios. Yo no soy un hombre de redes sociales, pero sí tenía Facebook y desde que cerré mi cuenta tengo muchos momentos libres que ahora aprovecho para leer artículos o memorizar  versículos en lugar de ver cosas sin valor. Piense y piense fuerte en la distribución de su tiempo, puede ser que usted sea presa del corre-corre y que lo que necesite es hacer un alto para ser el dueño de su tiempo, no su tiempo de usted. Le sugiero apartar un buen tiempo para estar con Dios, para su comunión y para su desarrollo como estudiante de lo divino. Nadie nunca ha dicho que no debemos plantearnos metas espirituales, lo que no se mide no se mejora y si queremos ver progreso debemos ponernos propósitos fuertes. ¿Cuándo fue la última vez que memorizó la Biblia? ¿Es parte activa de una comunidad de fe que estudia teología?

Si usted ama a Dios y lo considera su perla preciosa tomará decisiones que suenan radicales, pero mi experiencia me ha enseñado que normalmente son decisiones totalmente normales en la Biblia. Podríamos mencionar muchas oportunidades donde hay un renunciamiento de la voluntad propia por hacer la voluntad de Dios. Me encanta leer que Pedro dejó las redes y siguió a Jesús. Pablo mismo consideró toda su reputación lo avanzado en el judaísmo como una porquería en el marco de conocer a Cristo. 

Así como tenemos buenos modelos también encontramos malos modelos como el joven rico que se aferró a su dinero antes que confiar en los placeres de seguir a Jesús. Un hombre que admiro llamado Kevin De Young me enseñó, en uno de sus libros, que para vencer la tentación de caer en lo que ofrece el mundo debo de enfocarme en buscar el bien mayor. Si me encuentro en una dificultad con la tentación de caer en pereza en lugar de tener un tiempo de oración debo de imaginarme lo que será ese tiempo de oración y la comunión que me dará con mi Señor. El mundo siempre ofrece comida rápida, placeres pasajeros que no contienen sustento, igual que las cisternas de las cuales hablaba Jeremías que no contienen agua y están frente a lo que tiene Dios para nosotros fuente de agua viva.  Dejemos de contentarnos con una vida superficial, con encontrar nuestra gasolina en Netflix, un periódico o un blog barato. Huyamos de todas estas cosas siguiendo a quien nos creó y quien sabe qué le trae verdadero descanso a nuestra alma. Un día de comunión con Él es mejor que cualquier placer de Europa. Arregle su agenda, compre una libreta, empiece a escribir y a memorizar porque es mejor perder alguna parte de su cuerpo que perder la oportunidad de ser o vivir como un ciudadano del Reino de los Cielos. 

Los cristianos no huimos solamente, lo que nos caracteriza no es nuestro correr sino las cosas que perseguimos.

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