¿CÓMO ESTAR AGRADECIDO EN EL 2020?

(Tiempo estimado: 3 - 5 minutos)

La costumbre de tener una gran comida y celebrar un día dando gracias a Dios por la cosecha del año nació en los Estados Unidos, probablemente en uno de los estados del noreste. Sabemos que los peregrinos que llegaron de Inglaterra apenas estuvieron en tierras americanas empezaron a sembrar para poder subsistir. Estas personas con fe, porque cualquier siembra implica la fe de creer en lo que todavía no se puede ver, empezaron a sembrar diferentes tipos de productos, pero lo más importante era lo que les iba a dar de comer. El tiempo pasó y la hora de la cosecha debía llegar, sin embargo, nada sucedía. Entonces, los peregrinos comprendieron que no era tan fácil cosechar en esas tierras como ellos habían pensado y debían persistir sembrando hasta obtener mejores resultados. Pablo en el libro de Gálatas nos habla sobre eso: “No se cansen de hacer el bien porque a su debido tiempo cosecharán.” Los peregrinos tomaron en serio las enseñanzas bíblicas y no se dieron por vencidos. 

Aunque había mucha hambre y mucha escasez y los peregrinos no lograban obtener una buena cosecha, los hombres de fe se levantaban en los pueblos a predicar: “aquel que siembra en lágrimas recogerá con gozo.” Era la Palabra de Dios que los fortalecía en medio de la prueba y los hacía continuar con su ardua labor. Verdaderamente, nadie entendía el por qué era tan difícil recoger una buena siembra si parecía que estaban haciendo bien todo.  A pesar de eso, la mayoría pensaba que las cosas debían pasar en el tiempo de Dios.

Yo estoy convencido de que la palabra de Dios
pesa muchísimo más que las circunstancias
en las que nos encontramos.

La Biblia presenta una palabra clave que en griego se lee: “kairós”, la cual nos puede ayudar a comprender muchas situaciones. El “kairós” es el tiempo de Dios, no es “ chronos” que se refiere al tiempo cronológico, más bien significa un tiempo especial, un tiempo de maduración y de coordinación. Jesucristo vino a la tierra a salvar a los pecadores en el “kairós”, la tierra hablaba el mismo idioma, el transporte era ideal y el pueblo de Dios estaba sediento. Un bateador cuando conecta un jonrón le pega a la bola en el “kairós”, no antes ni después, sino exactamente cuando la bola puede enviarse lo más lejos posible. ¿Crees en el “kairós” de Dios? Tu respuesta dependerá de cuánto conocés de la naturaleza de Dios, si sabés de su poder, de su omnisciencia y gracia para con nosotros. 

Si hubiéramos sido uno de esos peregrinos con hambre y sin aliento hubiéramos pensado que Dios se olvidó de nosotros. Probablemente, eso fue lo que muchos pensaron, pero estoy seguro que otros hicieron algo con esa frustración y fue ponerla sobre la Palabra de Dios. Faltaba comida y faltaban hortalizas, pero la Biblia decía que Dios estaba en control. El día llegó, la cosecha prácticamente brotó de la tierra y los sembradíos florecieron. Toda la tierra trabajada dio fruto, comida y abundancia. Después de mucho esperar, después de casi perder la fe y tener días muy difíciles, Dios en su “kairós” proveyó abundantemente. Los peregrinos hicieron fiesta, comieron lo que habían sembrado y celebraron el día de acción de gracias.

¿Cómo celebrar nosotros después de casi nueve meses de pandemia y sin ver la solución de este gran problema? Bueno, antes de celebrar tenemos que sembrar, tenemos que hacer lo que hicieron los peregrinos que en medio de la escasez caminaron con fe hacia adelante. Es cierto que estamos en medio de un gran problema, es cierto que esto no parece acabar, pero no nos cansemos de hacer el bien porque segaremos. La solución no es detenernos, mi convicción es la misma que tuvieron los peregrinos y es poner la pandemia sobre la Palabra de Dios para pesar las situaciones y tener un resultado. Adivinen, ¿cuál pesa más? Dios ha dicho que iba a estar con nosotros, que aunque pasemos por valle de sombra y de muerte Él estará con nosotros. 

Verdaderamente, nadie entendía el por qué
era tan difícil recoger una buena
siembra si parecía que estaban haciendo
bien todo.

Cuando examinamos la Palabra de Dios nos damos cuenta de que José estuvo en la cárcel y luego fue primer ministro de Egipto. Jonás estuvo en una ballena y luego predicó para la salvación de Nínive. Pedro negó a Cristo tres veces, pero después de ser restaurado por Dios, predicó para la conversión de 3000. Yo estoy convencido de que la palabra de Dios pesa muchísimo más que las circunstancias en las que nos encontramos. ¿Saben por qué podemos dar gracias en este 2020? Porque podemos estar seguros de que Dios dispondrá todas las cosas para nuestro bien. Podemos estar seguros de que un día llegará la cosecha y que nada se le está escapando a Dios.

Mi propuesta para este día de acción de gracias es darle gracias a Dios por adelantado, por fe creyendo en lo que no podemos ver, confiar en lo que hemos de obtener porque fiel es quien lo ha prometido. Recordemos como Abraham se levantó temprano para sacrificar a su hijo porque eso era lo que Dios le estaba pidiendo. Él no entendía cómo, pero sabía que Dios lo podía resucitar. Dios da y Dios quita, pero bendito es su nombre porque todo lo que Él hace es perfecto.

En este día de acción de gracias, podemos dar gracias porque nuestra vergüenza y nuestro pecado cuelgan de un madero junto a nuestro Salvador y su justicia nos pertenece haciéndonos hijos de Dios. Demos gracias a Dios porque Él es bueno y su misericordia es para siempre. La cosecha vendrá, vendrá en el “kairós” y será exactamente lo que necesitamos.

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